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Poemas

Descubre mi selección de poemas inéditos

La grandeza en el silencio

Un homenaje a mi padre, César J.F.

Un hombre íntegro, sabio, apasionado lector, escritor, intelectual... con un corazón noble, lleno de más virtudes que defectos, siempre deseoso del saber, del conocer, del entender...expresó sus emociones entre escritos, versos, sonetos, bailes flamencos y jotas...con su voz de barítono, conquistó corazones en la contemplación del teatro, en los recitales privados y donde hubo público que le escuchase.

No vendió su alma, por fama o dinero, porque para él lo más importante, después de Dios, era el honor, el respeto, así fue que en el silencio se refugió, y esto hizo de él su grandeza.

Gracias, querido padre, por enseñarme a escribir, a leer, las mates... a inspirarme con tus historias, a guiarme con tus conocimientos, sobretodo la fe y valores, que conmigo estarán hasta el final de mis días, y a mis hijos se los transmitiré, así te daré, verdaderamente tributo, y en la eternidad, junto a Dios nos volveremos a ver.

“Soneto a Gladys”

Recuerdo fue un domingo cuando inesperadamente la trate, solo por ella estaba soñando pero al fin del idilio desperté. Negar no puedo la grata impresión de tratar de justificar no debo, la carne distante de adoración fuente de donde por placer yo bebo. Robaste del cielo la belleza, lo dicen tus labios y tus ojos, dime, ¿por qué no te robas de mi la tristeza?...

-César J. Ferrer

1929-2017

El silencio de la cigüeña

Poema nº.1

No te sorprendas si la lluvia empapa,
si la historia se repite misteriosa,
cual Anticítera, efemérides de un
pueblo que sobrevivió a cruentas
batallas.

Una torre atalaya resiste

y un tejado por albergue inquieta,
mientras observan cual testigos
de tiempos sin pausa:

el barullo de los adoquines en la plaza
y el engañoso silencio de la cigüeña.

¿Qué pretende el amante
cobarde? Esconderse tras
máscaras en la noche
palaciega.

Mientras se escribe su pérfida
historia, una mujer llora, llora…
Huyendo cual nubes sin agua
su honor y su valor, y en el ninfeo,
se esconden sus lágrimas.


—Rosa Ferrer Olivos